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Metió a su bebé en un inodoro y casi muere ahogado. Pero eso le salvó la vida


Jessica Arrendale, una madre de 33 años y su esposo Antoine Davis 3 años menor que ella,  decidieron el pasado martes 13 de septiembre ir a cenar en compañía de su nena Cobie, de 3 meses.  Jessica amaba la pasta italiana, así que su marido le dio el gusto de llevarla a uno de sus restaurantes favoritos. Todo marchaba bien, se verían a las 8 en el lugar, pues Davis se iría después del trabajo.  




Al llegar Jessica lucía realmente hermosa, con ese vestido negro que resaltaba su blanca piel y el dorado de su cabello. Cobie parecía una linda muñequita, pero el sueño la venció. Mamá y papá conversaban sobre su día, las copas fueron multiplicándose, Davis ya había bebido demasiado. Jessica se sentía cansada y le pidió a su esposo que fueran a casa, pero él se resistió pues quería seguir tomando. Fueron casi dos horas más las que Jessica tuvo que soportar a su esposo tratando mal al mesero, hasta que partieron a casa. En el camino las cosas se pusieron turbias, Jessica le decía a Davis que no era posible que se pusiera así, que ya no controlaba el alcohol, pero el hombre se alteró y le comenzó a gritar, diciéndole que se callara, que estaba harto de escuchar sus lloriqueos y quejas todo el tiempo. Sólo Dios sabe cómo llegaron a casa sin ningún accidente.  


Al entrar las cosas se pusieron peor, los gritos seguían y Davis no dejaba de insultarla. Apenas y tuvo tiempo de poner a la bebé sobre el sofá, cuando la tomó del cabello, Jessica intentó quitarse, pero Davis comenzó a golpearla fuertemente en el rostro, cuando ella cayó al piso, la pateó una y otra vez, como pudo se arrastró rápidamente y con un bate de béisbol trató de golpearlo, pero se convirtió en otra arma para seguir golpeándola, Jessica estaba consciente de que en cualquier momento ese hombre la iba matar, su única preocupación era la pequeña inocente durmiendo en aquella orilla. La cargó y corrió por toda la casa, estaba en el tercer piso cuando Davis se la arrebató y sin ningún remordimiento lastimó también a la bebé, de nuevo Jessica se la quitó y corrió al baño para encerrarse. Su cuerpo ya no podía más, sabía que sería la última vez que vería a su hija, que cuando él cruzara la puerta todo se terminaría. Abrazó fuertemente a la pequeña, mientras sus lágrimas caían en la cabecita de Cobbie, le dijo un ¨te amo¨. Cuando Davis abrió la puerta le disparó con un rifle en la cabeza, pero Jessica en su último intento giró con la bebé y la metió en el inodoro, para después cubrirla con su cuerpo. 


Davis estaba tan mal que lo más probable es que pensó que la bebé también había muerto, entonces fue a otra de las habitaciones y se quitó la vida. 13 horas después los paramédicos encontraron los cuerpos sin vida, pero al levantar a Jessica ahí estaba Coobie, lastimada y pálida, pero viva. 



Actualmente su abuela se encuentra en espera de la recuperación de la pequeña, que presentó hipotermia y un fuerte traumatismo debido a los golpes del asesino de su padre. Pero esperan que en unas semanas esté sana y salva. 

La comunidad se encuentra lastimada por esta tragedia y han hecho una campaña en la web para recaudar fondos y ayudar en la educación de Cobie, que se quedó sin madre a causa del maltrato intrafamiliar ¡No más víctimas! ¡Mujeres hay que levantar la voz! 


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