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Su uñas valían millones de dólares y todos las querían. Un día le hicieron algo escalofriante


Hace unas semanas esta abuela estadounidense, originaria de Utah, se encontraba en el libro de record Guiness con las uñas más largas del mundo. Durante 30 años esta mujer no se cortó las uñas (desde 1979) y logró que le midieran 89 cm, hecho que le dio un valor millonario a las mismas, hasta que un día la historia cambió. 




Lee Redmond siempre se mostró orgullosa respecto a sus uñas, eran su mayor dedicación y le encantaba ser el centro de atención gracias a su esmero en cuidarlas. Nunca presentaron un problema para las actividades diarias, de la misma forma que podía vestirse, pasear en bici, aspirar, lavar platos o atender a sus nietos, también cuidaba de su esposo que sufre el terrible Alzheimer.

Desde el momento en que decidió dejarlas crecer, se interesó por formar parte de las personas con records en el mundo, sin embargo lo veía como un simple sueño. En el momento que entró a la categoría de las uñas y que se posicionó entre las mejores se convirtió en la mujer más feliz. Por fin todo su esfuerzo y dedicación por años iba ser reconocido y además sus uñas valían millones. 



Sin embargo, aquella noche todo cambió Lee se dirigía a casa después de visitar a su hija y nietos, estaba un poco cansada, no veía la hora de llegar para dormir. Iba justo a la mitad de camino cuando sintió un fuerte golpe, el estallido en sus uñas fue innegable, en ese instante se le nubló la vista, fue como si su cuerpo se paralizara de pies a cabeza, escuchaba muy bajo y una nube de humo no la dejaba ver nada. Es lo último que recuerda, enseguida perdió el conocimiento.  




Se trataba de un choque múltiple, cuatros coches y el de Lee fueron los protagonistas en la escena. Los paramédicos llegaron de inmediato, afortunadamente ninguno de los involucrados presentó daños graves. Varias ambulancias se dispusieron a llevar a las víctimas al hospital. 

Una vez que recuperó el conocimiento, Lee entró en un colapso nervioso, la pérdida de sus uñas fue un golpe muy fuerte, no sólo se trataba de uñas muertas, realmente llevaban parte de su vida, sus últimos 30 años tirados a la basura ¿Qué haría ahora? Simplemente eran parte de su personalidad, era casi imposible concebir la imagen de Lee sin las uñas. 

Ese accidente fue la peor de las pesadillas, le tomó mucho trabajo recuperarse y entender que lo bueno de todo es que está sana, que las uñas pueden volver a crecer. No podía tirarse a perder, por su esposo, hijos y nietos. Así que siguió adelante y espera pacientemente a que sus uñas vuelvan a tomar forma. 


Esperemos que la vida le de muchos años más y vuelva a cumplir su reto.
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