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Padres reciben 60 años de prisión por hacerle esto a su bebé. Deberían matar a esos malditos

pareja Brittany Justin Alston bebe muriendo

Uno de los trabajos más difíciles en ésta vida es el ser padres, nadie nace sabiendo serlo y es algo que nos puede llevar un largo tiempo experimentar, aprendemos desde el momento en que tenemos al bebé en brazos. ¡Por Dios! Nadie sabe como acomodar al pequeño la primera vez, son tan frágiles y pequeños que nos da miedo lastimarlos. La manera de bañarlos, dormir las primeras semanas es prácticamente imposible ¿Qué tal si deja de respirar? Tenemos miedo a todo, es un nuevo angelito en éste mundo y nuestro trabajo es protegerlo y guiarlo hasta que se convierta en un hombre de bien. 



Sin embargo, la vida nos sorprende. De la misma forma que encontramos padres jóvenes que le han dado el ejemplo a muchos matrimonios ¨perfectos¨ también están los que nunca debieron tener la dicha de procrear un ser humano. 

Tal como sucedió en ésta historia, una pareja de jóvenes estadounidenses Brittany y Justin Alston, a sus escasos 20 años se convirtieron en padres de un pequeño. Entonces decidieron vivir juntos, todo parecía ideal, a pesar de estar jóvenes ambos seguían trabajando, tenían un hogar, coches y un lindo bebé. ¿Quién dice que no se puede?  


Aunque como dicen las apariencias engañan, lo que aparentaba ser el comienzo de una hermosa familia, escondía una de las historias más crueles. Que ni siquiera los animales que no cuentan con la capacidad para razonar como nosotros, se atreverían a tratar un bebé de tan sólo un año de edad.  


La historia inicia cuando los padres cansados de la rutina decidieron organizar una fiesta en casa, ¿Qué hay de malo en eso? A fin de cuentas son dos jóvenes que decidieron tener un hijo, pero se vale divertirse, además el convivio era en casa, sin necesidad de descuidar a su bebé. Todo estaba listo, alcohol de todos los colores y sabores, botanas, amigos, vecinos y buena música. Las horas corrieron y con ellas la noche, el pequeño realmente era un pan de Dios, no dio lata toda la fiesta, es más parecía que no había niño. 



Uno de los invitados decidió entrar al baño, al salir escuchó un llanto de bebé, ¿Se escuchaba bajo o estaba alucinando? No quiso quedarse con la duda, tal vez el pequeño se había despertado y necesitaba ayuda. Mientras se dirigía al cuarto el llanto elevaba su volumen, al abrir la puerta enseguida le dio un olor desagradable, era un olor a desecho impresionante con ganas de salir corriendo. Busco en donde encender la luz y no tenía idea de lo que le esperaba, aquello no era el cuarto común de un pequeño, estaba descuidado, muy sucio y en el colchón se encontraba el bebé, con una cobija enrollada en sus piernas. Lucía sumamente frágil, enfermo y estaba llorando fuerte pero no tenía la fuerza para ser escuchado. El pobre niño se encontraba bañado en orina, vómito y excremento de días.  Era como estar viendo a un pequeño morir lenta y cruelmente. El joven no pudo contenerse, ¿Cómo era posible que los padres estuvieran de fiesta en casa y su hijo así?  Mientras un grupo de jóvenes reía, platicaba y bailaba a metros un inocente moría en vida. Sus lágrimas rodaron y llamó a la policía.


Los servicios paramédicos llegaron en instantes y los oficiales se encargaron de arrestar a los anfitriones de la gran fiesta, los cuales en ningún momento lucieron preocupados o arrepentidos, su mirada era fría ¨Para mí es más importante cambiarle el aceite al motor que la salud de mi hijo¨ comentó la madre. Realmente nunca sintieron que debían tomar de su tiempo para alimentar al pequeño. 

La buena noticia es que a pesar de tener unos padres tan despiadados, el pequeño sobrevivió de milagro y se encuentra en recuperación. Mientras que sus ¨padres¨ no tendrán que estresarse más por la rutina en casa y probablemente se relajarán lo suficiente 60 años tras las rejas.
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