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Nació muerta, lo que una doctora novata hizo para salvarle la vida te dará escalofríos


Bex y Martin, una pareja de esposos estaban a punto de recibir a su pequeña. Fue al anochecer, Bex sintió contracciones repentinas, comenzaba el trabajo de parto y decidieron tomar las cosas de la bebé para partir al hospital. Durante el camino los dolores incrementaron, cuando pensaba que no podían ser más fuertes, siempre venía uno peor. 

Al llegar la metieron a quirófano de manera inmediata, estaba lista para conocer los ojos de su dulce niña Willow Rose, sin embargo la espera fue larga, estaba completamente dilatada pero algo no andaba bien. Las contracciones eran casi imposibles de soportar, tuvieron que anestesiarla pero eso no ayudó, la bebé no podía salir, sus latidos bajaron de forma alarmante, pese al esfuerzo que hacía mamá ni siquiera se movía lugar. 




Lo que estaba pasando es que la bebé no tenía la suficiente fuerza para el parto natural y decidieron practicar una cesárea. Todo marchaba bien, pero en el momento que la sacaron su corazón se detuvo. Mientras el padre esperaba en la sala, caminando desesperadamente de un lugar a otro, la madre entró en completa angustia ¨¿Por qué no llora? ¿Qué está pasando?¨ Los médicos se movían rápidamente intentando revivir a Willow, sin ningún resultado, Bex intentaba moverse pero la anestesia se lo impedía, no tenía fuerza y lo único que quería era saber cómo estaba su hija. 


Fueron 8 minutos de desesperación, hasta que por fin pusieron a la bebé dentro de una incubadora, un mínimo latido apareció y con ello la esperanza de verla vivir. La pusieron en cuidados intensivos. El resto de los médicos acudió al área, la pequeña estaba a un paso de morir, por lo que no había nada que perder, entonces una doctora novata aplicó un método nunca antes utilizado llamado “terapia en frío”, le pusieron un traje que bajó su temperatura hasta 33 grados, para prevenir posibles daños en su cerebro, debido a que el cuerpo estuvo 8 minutos sin vida. 

Fueron tres días en los que estos padres tenían que ver a su pequeña envuelta en sondas y una cama fría, ni siquiera habían tenido la oportunidad de tomarla en brazos. ¡Vaya! nunca la habían escuchado llorar, su cuerpo estaba tan débil y abatido que no tenía el poder de reproducir un llanto. 




5 días después la temperatura de Willow era perfecta, no sólo eso, no presentó ningún daño cerebral. Ahora es una bella niña de un año y medio sin ningún problema, una bebé completamente normal y cada día sorprende a sus padres con una nueva travesura. 

Bex y Martín se sienten muy afortunados y agradecidos con los médicos, que hicieron hasta lo imposible por salvar la vida de la pequeña, sin que tuviera daños irreversibles. ¨Es increíble la manera en que la ciencia avanza y lo que antes creíamos imposible ahora salva vidas¨ comentó su padre. 


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