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Fue de vacaciones y encontró a su hijo en la basura. Fue el momento más feliz de su vida


Dicen que el amor de una madre no conoce límites, una mujer que ama a sus hijos es capaz de superar cualquier adversidad para que tengan la mejor vida, o darles una segunda oportunidad. Rachel, es una de esas madres.


Esta es la historia de la familia Van Eerden, quienes en unas vacaciones tuvieron la mayor suerte del mundo y encontraron algo que jamás habían esperado, pero que ha llenado sus vidas de mucho amor y alegría. Aunque de la manera más extraña posible.

En sus vacaciones, la familia había ido a Ecuador, un país de Latinoamérica que como varios sabemos, no aguarda las mejores oportunidades para sus habitantes. En una de sus visitas para conocer las costumbres y tradiciones del lugar, como obra del destino, Rachel Van Eerden sintió la inquietud de visitar uno de los orfanatos del lugar. 


Al llegar al lugar, inmediatamente una personita llamó su atención, era el pequeño Eddie, un niño muy especial, al ver Rachel al pequeño, no sabía qué hacer, simplemente no podía dejar a Eddie en aquel lugar, y su esposo sintió exactamente lo mismo; la señora Van Eerden estudió educación especial, y sabía que un chico tan único como él, no podía ser bien atendido en un lugar con tantos niños necesitados de cuidados, ya que el pequeño tenía Síndrome de Down.

Además de su condición física, algo que muy pocas personas sabían es la verdadera historia de cómo llegó Eddie terminó en el orfanato, pero una de las enfermeras del lugar le dijo a la familia las adversidades en la vida del pequeño.



Un carpintero que jamás reveló su nombre fue quien llevó al pequeño, no era familiar del niño, en realidad nadie sabe quienes son sus padres biológicos, ya que a él lo encontraron en una bolsa de plástico en un contenedor de basura, lo habían dejado ahí morir, abandonado como se deja en la calle un objeto sin utilidad, pero Eddie es un ser humano, un bebé que necesitaba mucho amor y cuidado. 


El hombre que lo encontró estaba de vacaciones cuando grande fue su sorpresa al notar una enorme  bolsa de basura moviéndose ante sus ojos, se acercó por mera curiosidad, así vio a un pequeño, no emitía sonido alguno, se limitaba a mover sus manitas, pero con una gran paz en su rostro, como si supiera que ese hombre estaba destinado a ayudarle y que lo había hecho el hombre más feliz del mundo. 

La vida le dio a Eddie una segunda oportunidad y a sus nuevos padres, todo el amor que necesitaban, y también a su comunidad, ya que el gran corazón del pequeño ilumina a la gente que lo rodea, como una anécdota que cuenta su nueva madre donde al llegar a la iglesia abrazó a uno de los fieles de la iglesia, ¨cuando la soltó de nuevo, empezó a llorar, nadie sabía que le habían roto el corazón recientemente¨ dijo Rachel, como si el niño sintiera el dolor de aquella persona fue a darle consuelo, y todos quedaron conmovidos. 


Como sus padres lo llaman, este pequeño ¨Embajador del amor¨ ha dado alegría a todo el mundo, y además nos da una lección a todos nosotros, no importa de donde vengas, o qué obstáculos nos ponga la vida, las ganas de vivir y el amor siempre es más fuerte. 

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