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Ella sufría de una enfermedad mortal y sería sacrificada, no creerás lo que su dueña hizo por ella


Sólo las personas que tienen una mascota van a entender lo difícil que es decir un adiós, los animales se convierten en un integrante más de la familia. Quieras o no te terminan ganando, te dan un cariño incondicional y siempre te reciben con alegría. Tal como le sucedió a Hannah, una perrita que se convirtió en la luz de una linda familia por años.

Sin embargo, hace unos meses comenzó a tener una serie de convulsiones constantes, cada vez eran peor. La perrita tenía que ser sometida a fuertes tratamientos con el fin de desaparecer los síntomas, pero no estaba dando resultado. Las medicinas la desgastaban, lucía triste y decaída, ya no era la misma Hannah de antes. Las tardes en las que corría como loca de la casa al patio, brincando en los sillones o sacando la comida del gato ya ni existían. Se la pasaba en aquel tapete rojo recostada, la mirada triste con ganas de jugar pero su cuerpo no la dejaba. A pesar de la agresividad del medicamento, las convulsiones volvían con más intensidad. 



Entonces fue aquella noche cuando la propietaria tomó la decisión, ya no soportaba despertar por la madrugada y escuchar gimiendo a Hannah desgarrándose de dolor, ni siquiera podía dormir bien, pensando en lo mal que lo pasaba su dulce perrita. Aquella que fue su compañera de vida, que la acompañó en todas sus locuras de adolescente y ahora de madre, estaba muriendo de dolor todas las noches. Decidió que era momento de dejarla descansar, someterla a ese tratamiento era egoísta y no daba resultados. 

Con todo el dolor de su corazón esa noche decidió que ya no habría más dolor en las madrugadas, mañana sería tiempo de partir. De decirle adiós a su amiga incondicional para siempre. Pero no iba permitir que se fuera sin pasar el mejor día de su vida y plasmó paso a paso en una serie de fotos por SNAPCHAT.



Pareciera como si Hanna entendiera lo que está pasando, su cuerpo ya no puede más, pero la tristeza se refleja en sus ojos. 


Tenía que lucir linda hasta en el último momento. 




Su comida favorita a lado de las personas que más ama. 


Fue tan difícil tanto para Hannah como para su familia. 


El último viaje en el coche dirigiéndose a la clínica. 


Finalmente llegó el momento de despedirse, la propietaria se aferraba a Hannah demostrándole todo su amor y lo mucho que ya la estaba extrañando. Todos esos momentos juntos pasaban como la película más triste en su mente. ¿En qué momento pasaron de estar recostadas en el sofá viendo sus programas favoritos a decirse adiós para siempre? Hoy toda la familia se siente triste, pero saben que hicieron lo mejor para Hannah. 


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