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Mira el riesgo de poner el nombre Brayan a un mexicano. Debería ser ilegal


El Brayan… El Brayan ese ser nacido en los barrios bajos y bravos como Tepito. Es hijo de unos padres que ven muchas películas de Hollywood, y que quieren ser gringos o de perdida que su hijo parezca uno. Le ponen Brayan esperando que cuando en la escuela la maestra pase lista y diga su nombre, alguna chica se sorprenda porque tiene dólares, porque es extranjero y pues que le tire la onda y que el Brayan quede como un campeón. Pues pasa todo lo contrario… 

Siempre que andamos en alguna plaza o en algún parque, y escuchamos a una señora que le grita a su hijo: “Brayan, ven para acá chamaco travieso”… Ya sabemos que el destino de ese niño está sellado, y que es de lo peor… 

Brayan es un nombre que viene del inglés “Brian o Bryan”, así que ya empezamos mal porque está mal escrito, y se lo ponen unos padres que esperan que su hijo resalte de toda la multitud… No importa que tenga un nopal y el sello de latinoamericano en la frente como todos nosotros… 



El Brayan tiene una infancia muy peculiar: su mamá suele pintarle el cabello rubio dorado con champú Ricitos de Oro, sin importar que su color de piel sea como de tortilla quemada ni de que en la noche, al Brayan no se le pueda ver y parezca que anda un bulto de pelo amarillo flotando por ahí… 

El Brayan sufre mucho en sus primeros años; el Jaime, el José y el Juan se  burlan mucho de él porque tiene un raro nombre, porque no se ve en la noche y porque su cabello es más raro que su nombre.

Pero no basta con eso, su mamá también se esfuerza por vestirlo a la moda y porque use las marcas más caras y finas que pueda encontrar. Así que va al  mercado sobre-ruedas, al tianguis y busca con las comadres la ropa pirata que más se le parezca a la original… El Brayan no sabe qué está pasando ni por qué todos se burlan de él en todos lados; El Brayan sufre en silencio.

Con el paso del tiempo, todas esas burlas se quedan grabadas en el Brayan y crece con muchos complejos y trastornos psicológicos. El Brayan se empieza a convertir en malo, en el peor de todos, en uno que solo quiere ver al mundo arder por todo el daño que le han hecho… 

En la vida adulta, el Brayan fuma cigarros en las esquinas de las calles más bravas, nadie se le acerca, nadie le habla. Solo tiene dos amigos: el “Kevin” y la “Britny”, y junto con ellos aterrorizan el barrio y van en búsqueda de los celulares, las bolsas de mujeres indefensas, las copas de los coches y más…



Si ves a este trio en la esquina de la calle, te recomendamos correr, esconder tu celular y agarrar fuerte tu bolsa porque ellos ya la vieron y donde ponen el ojo, ponen la bala… Recuerda que no es su culpa ser así, sino de sus padres que queriendo ser más elegantes y extranjeros, lo metieron en el peor de los hoyos e hicieron que tuviera una infancia llena de burlas y ofensas… Así que si ves a un Brayan en la calle, no solo corras con temor, ve y dale un abrazo y muéstrale el cariño que nunca nadie le ha mostrado. Seguro empezará a llorar contigo y a darte las gracias por entender el dolor que tanto tiempo ha llevado en lo profundo de su corazón… Bueno, mejor no te arriesgues y sí échate a correr…

Futuros padres: si quieren que su hijo crezca en un ambiente saludable, sin burlas ni ofensas, y que tenga un futuro como profesionista lejos de las caguamas y cervezas en las banquetas, lejos de los asaltos y crímenes en general, y más lejos de las malas influencias del Kevin y de la Britny, ¡NO LE PONGAS BRAYAN!
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